sábado, 12 de octubre de 2013

Cumbre clara, mar oscura, agua segura



Este viejo refrán, es una de las marcas que se contemplan en el Norte grancanario y que advierten del cambio de los vientos. Y se cumple pues según parece tiene su explicación técnica.

Probablemente lo que más distingue orográficamente a la isla de Gr
an Canaria de las demás islas, es su forma circular con una gran Cumbre central, de aparente simetría, que no es tal pues una línea imaginaria del Noroeste al Sudeste define dos mitades diferenciadas en clima y paisaje, conocidos popularmente como Norte y Sur. Pero además contiene una infinidad de microclimas que han definido una enorme variedad paisajística, por lo que se dice de la isla que es un "Continente en miniatura".

Y es así por el efecto de los vientos "alisios" del Nordeste, de suave intensidad, que dominan durante la mayor parte del año, especialmente en los meses de verano. Vienen deslizándose a ras del mar y su masa de aire tropieza con la Cumbre que tiene más altura que el espesor del viento, haciendo de obstáculo y formando la conocida como "panza de burro" en el Norte de la isla, lo que impide por completo contemplar la Cumbre desde cualquier lugar septentrional.

Dicen los meteorólogos que cuando el viento cambia y viene del suroeste, son las borrascas atlánticas que acostumbran a traer lluvias abundantes. Al aproximarse, se despeja la Cumbre y se oscurece el mar en la costa norte reflejando las abundantes nubes cargadas de agua por el mal tiempo. Pues así debe ser.

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